En Ioana Rocas Aesthetic Studio abogamos por una belleza natural, armónica y elegante que parte siempre de potenciar y armonizar las facciones del paciente, nunca de alterarlas.

Para el tratamiento de las arrugas del tercio superior (frente, entrecejo y patas de gallo) con toxina botulínica mantenemos nuestra filosofía, huyendo de resultados tan antinaturales y antiestéticos como el de una mirada o una frente paralizada o “congelada”. Nuestra expresión cuenta millones de historias y es fundamental no sacrificarla.

El efecto de la toxina botulínica es dosis-dependiente: esto quiere decir que a una dosis adecuada conseguirá relajar la musculatura (efecto deseado) y a dosis superiores la paralizará (efecto a evitar).

Cada paciente es único; y de igual manera, cada tratamiento debe personalizarse según sus necesidades individuales. Esto comienza por un adecuado diagnóstico y una valoración estática y dinámica de la musculatura que vamos a tratar.

Una vez realizada la historia clínica y el diagnóstico, pasamos  a explicar detalladamente a nuestros pacientes el procedimiento, sus beneficios así como sus potenciales riesgos, y los efectos que cabe esperar del mismo. En este punto es muy importante consensuar lo que nosotros podemos ofrecer  mediante este tratamiento con las expectativas del paciente. ¿Nuestra premisa? La naturalidad. ¿Nuestros medios? La profesionalidad, el profundo conocimiento de la anatomía facial, la personalización y el uso de los productos más punteros para conseguir lo que cada paciente merece: los mejores resultados.

Por ello en Ioana Rocas Aesthetic Studio siempre hemos tenido claro con qué toxina botulínica queremos trabajar: Bocouture® de Merz Aesthetics. Y los motivos son varios:

  1. Es la única toxina botulínica pura del mercado: gracias a su tecnología patentada, permite eliminar las proteínas complejantes, quedando únicamente el complejo proteico activo.
  2. No necesita cadena de frío: se puede conservar a temperatura ambiente, incluso en varios estudios se ha visto que se mantiene estable entre 30º y 40º durante 48 meses.
  3. Es muy precisa: podemos tratar el músculo que tengamos como objetivo, consiguiendo el efecto deseado y sin afectar a otros músculos adyacente. Con ello tenemos la posibilidad de ser más selectivos y tratar sólo donde es necesario utilizando las unidades de toxina justas.
  4. Tiene una baja difusión: esto supone que podemos realizar el tratamiento con mucha seguridad, obteniendo a su vez unos resultados más naturales sin tener grandes bloqueos musculares culpables del efecto de cara “planchada” o “congelada” del que huimos.
  5. Es la toxina botulínica con menor contenido proteico bacteriano y la única donde todas las moléculas están activas: así conseguimos el efecto estético deseado con el menor estímulo del sistema inmune; y esto tiene una importante repercusión: con el uso continuado de toxina botulínica de otras casas comerciales se van creando anticuerpos “anti-bótox” que harán que cada vez nos haga menos efecto la toxina, dure menos o necesitemos mayor cantidad para obtener el mismo resultado. Con Bocouture® tenemos la certeza de que nuestro sistema inmune no va a verse implicado.

Teniendo todo esto en cuenta y una vez agendada la cita para realizar el tratamiento, se le entregará al paciente el consentimiento informado, donde repasaremos todos los puntos importantes a tener en cuenta.

El procedimiento es rápido y prácticamente indoloro: consiste en inyectar mediante una aguja de muy bajo calibre las cantidades idóneas de toxina botulínica en los grupos musculares a tratar. El paciente se puede incorporar a sus actividades cotidianas inmediatamente después, teniendo en cuenta unicamente que no debe acostarse ni realizar actividades que requieran agachar la cabeza durante 4 horas; tampoco es aconsejable presionar la zona tratada ni realizar ejercicio físico intenso a lo largo del día del tratamiento.

Los resultados comienzan a apreciarse del tercer al quinto día y alcanzan su máximo en torno al séptimo-décimo día. Por ello realizamos una revisión a los 15 días, cuando el efecto de la toxina está plenamente asentado, para valorar los resultados y ofrecer la posibilidad de realizar algún pequeño retoque en caso de que fuera necesario.